lunes, 24 de mayo de 2021

Importancia de la Inteligencia Emocional

 


INTELIGENCIA EMOCIONAL

 Cinco Componentes de la IE

1. Conciencia de uno mismo o autoconciencia emocional

Esta es la forma en que nos damos cuenta de nuestras emociones y somos capaces de evaluarlas. La mayoría de nosotros estamos tan ocupados con la rutina diaria, que rara vez nos paramos a pensar en cómo estamos respondiendo a las situaciones y cómo nos encontramos. La otra forma de conciencia de uno mismo es el reconocer las emociones de los demás hacia nosotros. Esto a menudo es difícil debido a que tendemos a ver lo que queremos ver y solemos evitar pedir a las demás opiniones si creemos que van a resultar incómodas para nosotros.

Mejorando nuestra autoconciencia emocional podremos ser capaces de comprender muchas más cosas de nuestro día a día. También es interesante saber recoger los comentarios de personas que se muestran honestas con nosotros y cuyas ideas valoramos.


2. Autorregulación o autocontrol emocional

La autogestión es la capacidad de controlar nuestras emociones. Este componente también incluye transparencia emocional, capacidad de adaptación, logro y optimismo.

Las personas con un buen nivel de autorregulación tienden a ser flexibles y adaptarse bien a los cambios. También son buenas en la gestión de conflictos y la difusión de situaciones tensas o difíciles. Goleman también sugiere que las personas con fuertes habilidades de autorregulación siguen su camino sin desviarse de él. Son capaces de influir positivamente en los demás y asumir la responsabilidad de sus propias acciones. 


3. Habilidades Sociales o relaciones interpersonales

Se trata de ser capaz de interactuar correctamente con quienes nos rodean, independientemente del lugar y la situación. La verdadera comprensión emocional implica algo más que la comprensión de nuestras propias emociones y los sentimientos de los demás, también tiene que ver con ser capaz de poner en práctica esta información en nuestras interacciones y comunicaciones diarias. 

En los entornos profesionales, las personas con buenas habilidades sociales son capaces de construir buenas relaciones y conexiones con los compañeros de trabajo, saben desarrollar una fuerte relación con líderes, iguales y subordinados. Algunas habilidades sociales importantes incluyen la escucha activa, habilidades de comunicación verbal, habilidades de comunicación no verbal, liderazgo y capacidad de persuasión.




4. Empatía o reconocimiento de las emociones de los demás

La empatía es la capacidad de entender los sentimientos de otros, es absolutamente fundamental para la Inteligencia Emocional. Pero esto implica algo más que ser capaz de reconocer los estados emocionales de los demás, también implica dar respuesta a las personas basándonos en esta información. Ser empático también permite a la gente entender la dinámica de poder que a menudo influyen en las relaciones sociales, especialmente en los lugares de trabajo. Los que tienen una buena competencia en esta área, son capaces de ejercer una correcta influencia en las relaciones, comprender como funcionan los sentimientos y comportamientos, e interpretar eficazmente las diferentes situaciones que giran en torno a este tipo de dinámicas de poder.



5. Automotivación

Las personas que son emocionalmente inteligentes suelen estar motivadas por cosas más allá de las meras recompensas externas, como la fama, el dinero o el reconocimiento social. Pueden sentir una genuina pasión que los lleva a cumplir con sus propias necesidades y objetivos internos. Buscan cosas que les conducen a recompensas internas y se involucran en experiencias que los lleven a sentirse bien consigo mismas. 

Las personas que son competentes en esta área tienden a estar orientadas hacia la acción. Se fijan metas, tienen una alta necesidad de logro y siempre están buscando maneras de hacerlo mejor. También tienden a mostrarse muy comprometidas con los temas sociales y son buenas tomando la iniciativa para llevar a cabo gran diversidad de tareas. 




jueves, 20 de mayo de 2021

El amor no es peligroso, la dependencia emocional, si. 
Llegar al punto de "Quiero estar contigo pero no quiero estar sin ti" ese doble miedo que se experimenta el soltar y cortar ese circuito que hace sufrir. 

Evalúate, reflexiona con las siguientes preguntas:

¿Qué me pasa a mi? ¿Qué hace que yo me enganche para predecir ese contacto con la persona? Si en realidad sé que esta pasando, ¿Es momento de dejar la relación o seguir con eso? ¿Cuán valioso (a) soy? ¿Cuánto valor me doy a mi mismo (a)?



 


miércoles, 19 de mayo de 2021

ORIGEN DE LA DEPENDENCIA EMOCIONAL

 Generalmente, el origen de la dependencia emocional puede encontrarse en la infancia. Las personas que suelen convertirse en dependientes emocionales tienden a tener relaciones disfuncionales con personas de autoridad, sufrir abuso psicológico o físico o presenciar casos de abuso de sustancias por parte de los padres.


En otros casos la dependencia emocional puede originarse en una inadecuada crianza o educación, en la cual no se satisfacen las necesidades emocionales del niño, lo que desencadena el patrón psicológico dependiente en la adultez.


Además, existen también casos de dependencia emocional provocados por un bajo autoestima, una percepción personal muy negativa que afecta a las relaciones sociales o haber padecido chantaje emocional. Desde pequeño se debe fortalecer el autoestima, si se tiene hijos inseguros tratar de generarles confianza y motivarles con halagos cuando realicen algo muy bueno y positivo, no compararlo con los demás porque cada niño (a) es único (a) y si la comparación persiste, sin darse cuenta perderá la confianza en sí mismo. Se debe tener presente una crianza adecuada y sana para que sean adultos sanos. 




martes, 18 de mayo de 2021

 El Centro de Atención Psicológica (CAPs) de la Universidad Cristiana de Honduras, ante la crisis a nivel nacional por la situación del COVID-19 en el tema de Salud Mental ha desarrollado la iniciativa que consiste en ayudar a las personas que necesitan una orientación psicológica, poniendo a disposición de la población los siguientes números para atención en línea de manera totalmente gratuita. 






 


jueves, 22 de abril de 2021

Tratamiento y diagnostico de la ansiedad

¿Cómo se diagnostica?

Su profesional de atención primaria le hará una evaluación de salud mental. Este es un examen de su salud emocional. Incluye preguntas sobre sus síntomas y por cuánto tiempo los ha tenido. Si es necesario, se le puede recomendar que vea a un especialista en salud mental como un psicólogo o un psiquiatra. Estos profesionales se especializan en el diagnóstico y el tratamiento de los problemas de salud mental.

¿Cómo se tratan?

Los trastornos de ansiedad se pueden tratar con psicoterapia, medicamentos o ambos. El tratamiento ayuda a la mayoría de las personas a llevar una vida normal y productiva.

Los métodos de la psicoterapia incluyen:

Terapia cognitivo-conductual: Enseña diferentes formas de pensar, comportarse y reaccionar a las situaciones que desencadenan los problemas.

Terapia cognitiva: Ayuda a identificar, cuestionar y neutralizar los pensamientos perjudiciales o distorsionados.

Terapia de exposición: Ayuda a enfrentar los miedos para poder participar en las actividades que se han evitado.

Los medicamentos pueden aliviar los síntomas pero no curan los trastornos de ansiedad:

Los medicamentos para la ansiedad (ansiolíticos) pueden reducir los síntomas, los ataques de pánico, el miedo extremo y la preocupación. Los antidepresivos pueden mejorar la forma en que el cerebro utiliza ciertas sustancias químicas que controlan el estado de ánimo y el estrés. Los betabloqueantes pueden aliviar síntomas físicos de la ansiedad como latidos cardíacos rápidos (taquicardia), temblores y rubor.

Padecer Ansiedad

¿Quiénes la padecen?

Los trastornos de ansiedad son comunes tanto en los hombres como en las mujeres. Sin embargo, las mujeres tienen más probabilidades de tenerlos. Hay factores genéticos y ambientales que aumentan el riesgo de tener un trastorno de ansiedad. Los factores de riesgo son varios, por ejemplo, un evento estresante o negativo al principio de la infancia o la vida adulta, y antecedentes familiares de ansiedad o enfermedad mental.

¿Cuáles son los síntomas?

  • Inquietud, agitación o nerviosismo
  • Temblores
  • Cansarse con facilidad
  • Dificultad para concentrarse
  • Irritabilidad
  • Rigidez muscular
  • Sentimientos de una catástrofe inminente
  • Preocupaciones irracionales con respecto a objetos o situaciones
  • Dificultad para controlar las preocupaciones
  • Dificultad para conciliar o mantener el sueño 


martes, 20 de abril de 2021

¿Qué son los trastornos de ansiedad?

 


Los trastornos de ansiedad son afecciones en las que la ansiedad no desaparece y puede empeorar con el tiempo. Los síntomas pueden interferir con las actividades diarias, como el desempeño en el trabajo, la escuela y las relaciones entre personas.

¿Cuáles son los tipos de trastornos de ansiedad?

Existen varios tipos de trastornos de ansiedad, incluyendo:

Trastorno de ansiedad generalizada: Las personas con este trastorno se preocupan por problemas comunes como la salud, el dinero, el trabajo y la familia. Pero sus preocupaciones son excesivas y las tienen casi todos los días durante al menos 6 meses

Trastorno de pánico: Las personas con trastorno de pánico sufren de ataques de pánico. Estos son repentinos y repetidos momentos de miedo intenso sin haber un peligro aparente. Los ataques se producen rápidamente y pueden durar varios minutos o más

Fobias: Las personas con fobias tienen un miedo intenso a algo que representa poco o ningún peligro real. Su miedo puede ser por arañas, volar, ir a lugares concurridos o estar en situaciones sociales (conocida como ansiedad social)

ANSIEDAD

 


¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es un sentimiento de miedo, temor e inquietud. Puede hacer que sude, se sienta inquieto y tenso, y tener palpitaciones. Puede ser una reacción normal al estrés.

Por ejemplo, puede sentirse ansioso cuando se enfrenta a un problema difícil en el trabajo, antes de tomar un examen o antes de tomar una decisión importante. Si bien la ansiedad puede ayudar a enfrentar una situación, además de darle un impulso de energía o ayudarle a concentrarse, para las personas con trastornos de ansiedad el miedo no es temporal y puede ser abrumadora.

viernes, 16 de abril de 2021

Mejora la asertividad


¿Se puede prevenir la falta de asertividad?

Para evitar caer en la falta de asertividad, es importante llevar a cabo un aprendizaje que no tenga las características explicadas anteriormente, es decir, valorando las conductas asertivas, evitando conductas agresivas o sumisas, conociendo los derechos propios, etc.

¿En qué consiste el tratamiento de la falta de asertividad?

Existen técnicas para mejorar el problema que no tienen como objetivo cambiar la personalidad, sino cambiar aspectos que hagan sentir mejor al paciente. La terapia se basa en una serie de técnicas de reestructuración cognitiva, teniendo en cuenta factores como plasmar los sentimientos, dar importancia a las creencias, analizar las ideas irracionales y tratar de corregirlas, etc.

 

¿Cuáles son las causas de la falta de asertividad?

Las principales causas son la forma de aprendizaje y educación respecto a la asertividad:

  1. Castigo o falta de refuerzo a las conductas asertivas
  2. No valorar el refuerzo social
  3. Obtener más refuerzo gracias a conductas agresivas o sumisas
  4. No saber distinguir adecuadamente situaciones en las que hay que dar una respuesta concreta
  5. Conocer la conducta apropiada, pero sentir tanta ansiedad que se transmite de forma parcial
  6. No conocer o rechazar los derechos propios
  7. Patrones de pensamiento irracionales
Las causas anteriores no definen para siempre la falta de asertividad, esta se puede modificar con entrenamiento y/o terapia. 

¿Qué síntomas presenta la falta de asertividad?


Una persona con falta de asertividad se caracteriza por varios factores en su manera de pensar y hablar:

  • Volumen de voz tenue
  • Poca fluidez al hablar
  • Tartamudeos
  • Inseguridad
  • Siente que no le entienden o que se ríen de él/ella
  • Más preocupación por los demás que por uno mismo
  • Sentimiento de impotencia
  • Ansiedad
  • Frustración

Como consecuencia, este conjunto de síntomas provoca la pérdida de autoestima y de respeto a los demás.

jueves, 15 de abril de 2021

Ejemplos de asertividad en la comunicación

Ahora que ya sabes qué es la asertividad, tienes que saber que hay muchas técnicas para

 ser  asertivos.

Una de las técnicas que mejor funcionan es desarmar antes al otro con un cumplido o un reconocimiento de su labor, de su persona o de su tarea, para después pasar a expresar lo que necesitamos.


Vamos a ver un ejemplo ilustrativo de la conducta asertiva:

Mujer: "José, ¿podrías ir a recoger a los niños al colegio?, tengo aún que preparar la lección para mañana y creo no me dará tiempo."

Marido: "Los siento María, pero acabo de volver del trabajo y estoy muy cansado, ve tú."

Mujer: "Sé que estás muy cansado, normal porque te esfuerzas mucho en tu trabajo. Tu jefe debería de darse cuenta de eso y no cargarte con tantas tareas. Pero te pido el favor de que recojas los niños, ya que tengo que hacer este trabajo para mañana. Luego podremos descansar."

En este último ejemplo se defienden los propios derechos (derecho a pedir ayuda y a expresar las opiniones) sin vulnerar los derechos del otro, puesto que no hay ningún tipo de orden, menosprecio o agresividad hacia la otra persona.

En resumen: ser asertivo es expresar nuestros puntos de vista respetando el de los demás.

Recuerda que ser asertivo no significa querer llevar siempre la razón, sino expresar nuestras opiniones y puntos de vista, sean estos correctos o no. Todos tenemos también derecho a equivocarnos y a no ser juzgados por ello de manera excesiva.

 

miércoles, 14 de abril de 2021

Técnicas asertivas

 


Comunicación

 

Las claves de la asertividad: Aprende a ser asertivo

Comienza con algo pequeño:

Si la idea de ser asertivo te hace sentir especialmente mal o inseguro, comienza con situaciones de bajo riesgo. Por ejemplo, si pides una hamburguesa, y el camarero te trae un salmón a la plancha, hazle ver su error y envíalo de vuelta.

 Empieza diciendo no:

En el camino para ser más asertivo, el NO es tu mejor compañero. Debes decir no más a menudo. Es posible ser firme y decidido con el NO sin dejar de ser considerado.

Al principio, decir que no puede hacer que te sientas ansioso, pero con el tiempo llegarás a sentirte bien y bastante liberado.

Es probable que algunas personas se sientan decepcionadas ante esta nueva situación. Pero recuerda que mientras expreses tus necesidades de una manera considerada, no eres en absoluto responsable de su reacción.

 Sé simple y directo:

Cuando te estás afirmando a ti mismo, menos, es más. Haz tus peticiones de manera sencilla y directa. No hay necesidad de dar explicaciones elaboradas (véase más adelante). Es suficiente con decir cortésmente lo que piensas, sientes o deseas.

Utiliza el «yo»:

Al hacer una petición o expresar desaprobación usa el «yo». Hazlo siempre en primera persona. En lugar de decir: «Eres muy desconsiderado. No tienes ni idea de lo duro que ha sido el día de hoy. ¿Por qué me pides que haga todas estas tareas?», debes decir «Estoy agotado hoy. Veo que quieres que haga todas estas cosas, pero no voy a poder hacerlas hasta mañana».

 No te disculpes por expresar una necesidad o deseo:

Al menos que estés pidiendo algo que sea manifiestamente irrazonable, no hay razón para sentirse culpable o avergonzado por expresar una necesidad o deseo. Así que deja de pedir disculpas cuando pides algo. Sólo pídelo educadamente y espera a ver cómo la otra persona responde. Ser asertivo es comunicar.

 Utiliza el lenguaje corporal y el tono de voz:

Debes parecer seguro al hacer una solicitud o indicar una preferencia. Ponerse de pie, inclinarse un poco, sonreír o mantener una expresión facial neutra, mirar a la persona a los ojos, son acciones que denotan seguridad. También debes asegurarte de hablar con claridad y en voz lo suficientemente alta.

El resultado de una acción asertiva puede llevarte a conseguir exactamente lo que quieres, o quizás un compromiso, o tal vez un rechazo, pero independientemente del resultado, dará lugar a que te sientas más cerca de controlar tu propia vida.

La asertividad alimenta la confianza en uno mismo, mejorando así la autoestima. Optimiza el control de tu vida y tus emociones, y mejora sustancialmente las relaciones con los demás.

 


lunes, 12 de abril de 2021

Asertividad = Respeto

 



La asertividad y la ansiedad


El elemento básico de la asertividad consiste en atreverse a mostrar nuestros deseos de forma amable, franca, etc., pero el punto fundamental consiste en lanzarse y atreverse. Puede ayudarnos a mostrar lo que sentimos y deseamos, porque sabemos que lo estamos haciendo de forma adecuada, que nadie se puede ofender. Esto nos ayudará a atrevernos a hacerlo. Pero cuando la ansiedad y el miedo son demasiado grandes hasta el punto de que nos dificultan o impiden expresar nuestros deseos, hemos de plantearnos una estrategia para superarla.  

La asertividad conduce a una reducción notable de la ansiedad.

Asertividad

La Asertividad se define como: "la habilidad de expresar nuestros deseos de una manera amable, franca, abierta, directa y adecuada, logrando decir lo que queremos sin atentar contra los demás. Negociando con ellos su cumplimiento". Está en el tercer vértice de un triángulo en el que los otros dos son la pasividad y la agresividad. Situados en el vértice de la pasividad evitamos decir o pedir lo que queremos o nos gusta, en la agresividad lo hacemos de forma tan violenta que nos descalificamos nosotros mismos.


Emplear el asertividad es saber pedir, saber negarse, negociar y ser flexible para poder conseguir lo que se quiere, respetando los derechos del otro y expresando nuestros sentimientos de forma clara. El asertividad consiste también en hacer y recibir cumplidos, y en hacer y aceptar quejas.


viernes, 9 de abril de 2021

Salud Mental Infantil



Trastornos comunes en los niños

Entre los trastornos de salud mental en los niños, o los trastornos del desarrollo de los que se ocupan los profesionales de la salud mental, pueden incluirse los siguientes:

  • Trastornos de ansiedad. Los trastornos de ansiedad en los niños son miedos, preocupaciones o ansiedades persistentes que perturban su capacidad para participar en los juegos, en la escuela o en situaciones sociales típicas de su edad. Los diagnósticos incluyen el trastorno de ansiedad social, el trastorno de ansiedad generalizada y el trastorno obsesivo-compulsivo.
  • Trastorno por déficit de atención e hiperactividad. En comparación con la mayoría de los niños de la misma edad, los niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad tienen dificultades de atención, conductas impulsivas, hiperactividad o alguna combinación de estos problemas.
  • Trastorno del espectro autista. El trastorno del espectro autista es una afección neurológica que se manifiesta en la infancia temprana, generalmente antes de los tres años. Aunque la gravedad de este trastorno varía, el niño que lo padece tiene dificultades para comunicarse e interactuar con los demás.
  • Trastornos alimentarios. Los trastornos alimentarios se definen como la preocupación por un tipo de cuerpo ideal, el pensamiento desordenado sobre el peso y la pérdida de peso, y los hábitos alimenticios y de dieta riesgosos. Los trastornos alimentarios, como la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno alimentario compulsivo, pueden dar lugar a disfunciones emocionales y sociales y a complicaciones físicas que ponen en riesgo la vida.
  • Depresión y otros trastornos del estado de ánimo. La depresión es un sentimiento persistente de tristeza y pérdida de interés que perturba la capacidad del niño para desempeñarse en la escuela e interactuar con los demás. El trastorno bipolar provoca cambios del estado de ánimo extremos entre la depresión y la euforia extrema que pueden ser descuidados, arriesgados o riesgosos.
  • Trastorno por estrés postraumático. El trastorno por estrés postraumático es un sufrimiento emocional prolongado, ansiedad, recuerdos inquietantes, pesadillas y conductas perturbadoras en respuesta a la violencia, al maltrato, a las lesiones o a otros sucesos traumáticos.
  • Esquizofrenia. La esquizofrenia es un trastorno de las percepciones y los pensamientos que hace que una persona pierda el contacto con la realidad (psicosis). Aparece con mayor frecuencia entre los últimos años de la adolescencia y hasta los 29 años, y provoca alucinaciones, ideas delirantes y trastornos del pensamiento y el comportamiento.

¿Cuáles son los signos de advertencia de las enfermedades mentales en los niños?

Estas son algunas señales de advertencia de que tu hijo puede tener un trastorno de salud mental:

  • Tristeza persistente (dos o más semanas)
  • Retirarse de las interacciones sociales o evitarlas
  • Herirse a sí mismo o hablar de herirse a sí mismo
  • Hablar de muerte o suicidio
  • Arrebatos o la irritabilidad extrema
  • Comportamiento fuera de control que puede ser perjudicial
  • Cambios drásticos de humor, comportamiento o personalidad
  • Cambios en los hábitos alimenticios
  • Pérdida de peso
  • Dificultad para dormir
  • Frecuentes dolores de cabeza o de estómago
  • Dificultad para concentrarse
  • Cambios en el rendimiento académico
  • Evitar o faltar a la escuela

¿Qué debo hacer si sospecho que mi hijo padece una afección de salud mental?

Si te preocupa la salud mental de tu hijo, consulta al médico de tu hijo. Describe los comportamientos que te preocupan. Habla con el profesor de tu hijo, sus amigos cercanos, parientes u otros cuidadores para ver si han notado cambios en el comportamiento de tu hijo. Comparte esta información con el médico de tu hijo.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a lidiar con una enfermedad mental?

Tú tendrás una función importante en el apoyo del plan de tratamiento de tu hijo. Para cuidar de ti y de tu hijo:

  • Infórmate sobre la enfermedad.
  • Considera la posibilidad de recibir asesoramiento familiar que trate a todos los miembros como socios en el plan de tratamiento.
  • Pídele al profesional de salud mental de tu hijo que te aconseje cómo responderle a tu hijo y manejar los comportamientos difíciles.
  • Inscríbete en programas de capacitación para padres, en particular los diseñados para padres de niños con enfermedades mentales.
  • Explora técnicas de manejo del estrés que te ayuden a responder con calma.
  • Busca formas de relajarte y divertirte con tu hijo.
  • Elogia las fortalezas y habilidades de tu hijo.
  • Trabaja con la escuela de tu hijo para asegurar el apoyo necesario.

 

jueves, 8 de abril de 2021

Trabajar la alegría en los niños


La alegría es el motor que mueve la vida de nuestro hijo. Todos queremos que nuestro hijo sea alegre, que sea feliz. Pero debemos entender que es imposible que siempre sea así y que hay muchos niños a los que les cuesta expresar esa emoción o sentimiento.

La felicidad está formada por grandes momentos de alegría y pequeños instantes de ira, miedo, tristeza y asco. Porque alegría también necesita del resto para continuar su camino.

Las emociones, esas grandes desconocidas para los niños. Podemos ayudarles a comprenderlas. Siéntate con tu hijo, habla con él, expresa tú las tuyas e intenta explicarle qué siente. ¿Está enfadado? Sintió ira. ¿Por qué? Haz que se plantee todas estas preguntas y sobre todo, haz que entienda que ninguna de estas emociones es mala. Todas, absolutamente todas, son necesarias y de todas ellas se puede aprender.


¿Qué podemos aprender de la tristeza?

Sin la tristeza no podría existir la alegría. Son complementarias. ¿Cómo íbamos a saber lo maravillosa que es la risa si nunca lloramos? La tristeza a menudo nos hace reflexionar, ahondar más en nuestros sentimientos y motiva a superar y hacer frente a aquello que nos está haciendo tanto daño.

¿Por qué nos sentimos tristes? ¿Qué podemos hacer para evitarlo? Pero cuidado: la tristeza también puede llevar al niño a perder ilusión y llevarle a la depresión. Siempre, tras un momento de tristeza, debemos intentar que vuelva a aparecer la alegría. Y, si esto no es así, ya aparecen síntomas como comportamientos agresivos, baja autoestima, duerme mucho o poco, come de manera irregular, interés por irse de casa o conversaciones sobre el suicidio deberíamos consultar con un especialista.

 


¿Por qué los niños necesitan de la emoción de la ira?

 

Cierto, la ira es la 'menos lista' de las emociones. Cuando se deja llevar, no existe el razonamiento. Explota. Pero es necesaria, sí. A veces la ira desemboca luego en tristeza... y la tristeza da paso a la alegría. De la ira también se aprende.

Es normal que aparezca ira en nuestro hijo cuando alguien le pega, o cuando se aprovechan de él. Es en cierta forma un arma de defensa, una forma de entender 'esto no me gusta' ¡esto me enoja'... 'no quiero sentirme así'. Y en ese momento ira pone en marcha un mecanismo para pensar cómo defenderse ante todo eso que le provoca enfado.

Surge el asco en los niños

El asco ayuda a elegir, a aprender a decir No. Ayuda al niño a formar una personalidad: 'quiero esto porque esto otro no me gusta'. Si no existiera el asco (no entendido sólo como asco a un alimento, sino con rechazo a determinadas cosas o aspectos de la vida), nuestro hijo sería tan sumamente conformista que no podría tener una personalidad fuerte ni tomar decisiones importantes en la vida.

La emoción del miedo en los niños


Puede que en un momento determinado el miedo necesite hacer acto de presencia. Si nuestro hijo no tuviera miedo de nada, pondría en riesgo su vida constantemente. El niño tiene miedo a caerse, miedo a tropezar... pero también tiene miedo a no ser capaz de lograr lo que se propone.

El miedo, por otro lado, hace que el niño se marque retos y que luche por superarlos. Que aprenda. Y, por qué no, que se sienta invencible. Pero es un arma de doble filo: el miedo también le puede bloquear e incluso, conducir al pánico. Es el máximo nivel de alerta de nuestro cuerpo: si enseñamos a nuestro hijo a utilizar el miedo para crecer, será un arma poderosa para él.


Las 5 emociones básicas de los niños

Alegría, tristeza, ira, miedo y asco son los nombres de las 5 grandes emociones que manejan nuestras vidas. Tal y como explican a las mil maravillas en la película de 'Inside Out', de Pixar ('Del Revés'). Alegría, por supuesto, es la emoción que debe gobernar sobre el resto. Pero alegría a veces no puede llegar sin dejar que antes Tristeza haga su trabajo. Pero... ¿por qué son necesarias todas estas emociones? Según el estudio Psicología de la Emoción, de Mariano Choliz, del departamento de psicología básica de la Universidad de Valencia, las emociones tienen una función adaptiva, otra emocional y una última motivacional.



miércoles, 7 de abril de 2021

Maneras de enseñar sobre salud mental a los niños

 




Salud Mental e Infancia

 

Mitos sobre la Salud Mental Infantil

 


El sufrimiento de un niño con problemas psiquiátricos es mucho menos evidente. Muchos niños y adolescentes con problemas emocionales mantienen su sufrimiento en secreto. Otros expresan sus sentimientos de forma peligrosa u ofensiva. Debido en gran parte al estigma (miedo, vergüenza y malentendidos sobre los trastornos psiquiátricos), la mayoría nunca recibe atención clínica.

Desmentir los mitos sobre la salud mental infantil es fundamental para que más niños reciban la ayuda y comprensión que merecen.

MITO 1: Un niño que tiene un trastorno psiquiátrico está dañado de por vida.

Un trastorno psiquiátrico no es de ninguna manera una indicación del potencial de un niño para la felicidad y la realización futuras. Si se reconocen y tratan las dificultades de un niño (cuanto antes, mejor), tendrá muchas posibilidades de controlar o superar los síntomas y convertirse en un adulto sano.

MITO 2: Los problemas psiquiátricos son resultado de una debilidad personal.

Puede ser difícil separar los síntomas del trastorno psiquiátrico de un niño (comportamiento impulsivo, agresividad o ansiedad extrema, por ejemplo) del carácter de un niño. Pero un trastorno psiquiátrico es una enfermedad, como la diabetes o la leucemia, y no un tipo de personalidad. No podemos esperar que los niños y adolescentes tengan las herramientas para superar estos desafíos por sí solos, pero pueden recuperarse con la ayuda de sus padres y un plan de tratamiento y diagnóstico eficaces.

MITO 3: Los trastornos psiquiátricos son resultado de una mala crianza.

Si bien el entorno en el hogar de un niño y las relaciones con sus padres pueden exacerbar un trastorno psiquiátrico, estas cosas no causan el trastorno. Se considera que cosas como la ansiedad, la depresión, el autismo y los trastornos del aprendizaje tienen causas biológicas. La crianza de los hijos no tiene la culpa. Pero los padres juegan un papel central al brindar un apoyo y cuidado que son cruciales en la recuperación de su hijo.

MITO 4: Un niño puede controlar un trastorno psiquiátrico mediante la fuerza de voluntad.

Un trastorno no es una ansiedad leve o una baja en el estado de ánimo. Es una angustia y disfunción graves que pueden afectar todas las áreas de la vida de un niño. Los niños no tienen las habilidades y la experiencia de vida para manejar condiciones tan abrumadoras como la depresión, la ansiedad o el trastorno por déficit de atención con hiperactividad o TDAH. Pueden beneficiarse profundamente del plan de tratamiento adecuado, que generalmente incluye un tipo de terapia conductual, y recuperar su salud y felicidad.

MITO 5: La terapia para niños es una pérdida de tiempo.

El tratamiento de los trastornos psiquiátricos infantiles no es una terapia de conversación a la antigua. En la actualidad, los mejores programas de tratamiento basados ​​en evidencia para niños y adolescentes utilizan la terapia cognitivo-conductual, que se enfoca en cambiar los pensamientos, sentimientos y comportamientos que les están causando serios problemas. Y la investigación ha demostrado que existe una ventana de oportunidad (los primeros años en los que aparecen los síntomas), cuando las intervenciones de tratamiento tienen más éxito.

MITO 6: Los niños están medicados de manera excesiva.

Dado que muchas voces públicas (muchas sin experiencia clínica o de primera mano) han cuestionado el uso de medicamentos en el tratamiento de trastornos psiquiátricos infantiles, muchas personas creen que los psiquiatras recetan medicamentos a todos los niños que ven. Sin embargo, la verdad es que los buenos psiquiatras tienen gran cuidado al decidir si iniciar un plan de tratamiento para un niño que incluya medicamentos, y cómo hacerlo (generalmente junto con la terapia conductual). Nunca ponemos en duda si un niño con diabetes o un trastorno convulsivo debería recibir medicamentos: deberíamos tomarnos las enfermedades psiquiátricas con la misma seriedad.

MITO 7: Los niños superan los problemas de salud mental a medida que crecen.

Los niños tienen menos probabilidades de “superar” los trastornos psiquiátricos que estos de “convertirse” en enfermedades más perjudiciales. La mayoría de los problemas de salud mental que no se tratan en la infancia se vuelven más difíciles de tratar en la edad adulta. Debido a que sabemos que la mayoría de los trastornos psiquiátricos surgen antes de que los niños cumplan 14 años, deberíamos tener un gran incentivo para evaluar a los jóvenes en busca de problemas emocionales y de comportamiento. Luego, podemos coordinar las intervenciones, mientras el cerebro del niño responde mejor al cambio y es más probable que el tratamiento tenga éxito.

martes, 6 de abril de 2021

Historia de la infancia: función y valor del niño.

 

Aunque se utiliza el término de infancia como etapa cronológica, es preciso señalar que se hace referencia a la infancia como lo genérico, porque cada niño -al igual que todo ser humano- es diferente y tiene diferentes reacciones ante los mismos estímulos. Como afirma Spinke Jonze: "... el problema es que se ha extendido la idea de que los niños son sólo de una determinada manera."

El concepto de infancia aparece, según Ph. Ariès en el S. XV al XVII, como un constructo de la historia moderna. La infancia, hasta entonces, estaba subsumida y diluida como un todo del adulto.

Para algunos, hablar de la infancia es apelar a un sentimiento de ternura, a una visión rosa, cándida, inocente y angelical del mundo infantil. Frente a esta idealización, hay otra realidad del niño. La historia de la infancia nos muestra la función tan distinta que el niño ha tenido a lo largo de los tiempos. Así, por ejemplo, etapa como la adolescencia, es algo reciente, que no existió anteriormente como tal.

El niño como ser social, no queda fuera de las leyes del intercambio, de la economía y de la producción.

Siguiendo a Lloyd de Mause, si en una época fue el infanticidio o el abandono en las amas de cría, la forma de responder a lo que suponía el valor y papel del niño; en otros tiempos, fue la explotación laboral, en los albores de la sociedad industrial; y hoy lo es, como consumidor en nuestra sociedad, aunque se den todavía formas y desarrollos muy desiguales (manteniéndose en no pocos lugares, la explotación, el maltrato y el abandono).

La sociedad de consumo actual nos muestra el auge que ha alcanzado el emporio económico montado sobre y en torno al niño: moda infantil, juguetería, turismo-ocio, educación, salud, etc. especialísimos de todo tipo de consumo infantil. 

viernes, 26 de marzo de 2021

Acción de los adultos en la regulación del uso de redes sociales en niños y adolescentes

Los siguientes son ejemplos de intervenciones que los padres pueden realizar como protección para con sus hijos:

  1. Reducir tiempo de uso de redes sociales y de objetos tecnológicos a una o dos horas por día.
  2. Definir en familia espacios libres de aparatos electrónicos.
  3. Educar en mecanismos de autorregulación, ayudando a equilibrar las actividades online con las actividades offline.
  4. Hablar con el/la adolescente sobre el uso de Internet, mostrándole que se confía en sus criterios y en su “no ingenuidad” (al hablar con ellos evitar actitud desconfiada y controladora para llegar a un acuerdo de uso seguro).
  5. Trabajar en la comprensión de las consecuencias de lo que se hace y/o se dice en la web.
  6. Instruirse en el uso de Internet y redes sociales. Conocer la jerga que se utiliza en ellas.
  7. Recibir y pagar las cuentas de los celulares de los hijos (para tener la información de uso).
  8. Crear una lista de reglas (sitios a los que puede acceder, tiempos de uso, horarios, contenidos).
  9. Ubicar los computadores en lugares comunes (salas de estar) e instalar herramientas de filtros de contenido.
  10. Controlar el historial de las páginas visitadas en el computador (si se ha vaciado el fichero, probablemente es por alguna razón). Los adolescentes deben saber que el historial del computador será verificado frecuentemente.
  11. Durante la noche, desconectar Wi Fi y dejar los celulares fuera de la pieza.
  12. Si un adolescente tiene acceso a una página que no es aceptable, los padres no deben reaccionar en forma exagerada.
  13. Educar respecto de los riesgos asociados al uso de las redes sociales.
  14. Ser consistentes con las consecuencias de un mal uso de las redes sociales. Para transgresión de normas deben existir sanciones consistentes y aplicables.
  15. Estar alertas a cualquier variación significativa en el comportamiento físico, cognitivo, emocional y social del adolescente.


 Los padres o cuidadores responsables, están al pendiente de todas las actividades de los niños en cualquier ámbito, la atención y compresión del niño, puede hacer la diferencia en el bienestar general de los menores

Beneficios y riesgos del uso de las redes sociales en menores

 


El uso de redes sociales sí tiene beneficios para los menores. Se ha mostrado que Internet estimula un mayor número de regiones cerebrales, aumenta la memoria de trabajo, produce una mayor capacidad de aprendizaje perceptual y permite hacer frente a varios estímulos de manera simultánea.

Los nativos digitales tienen mejor habilidad para tomar decisiones rápidas. También genera beneficios en discapacitados auditivos.

Es necesario al comunicarse en forma virtual que los adolescentes logren releer lo que quieren transmitir y sean cuidadosos en los momentos de alta intensidad emocional, lo cual va ligado a su capacidad de reflexión, de control de impulsos y de postergación de la satisfacción inmediata de una necesidad. Es por esto que resulta fundamental la guía y la educación que puedan realizar los adultos significativos, tanto en la generación de filtros informáticos como en el desarrollo de la capacidad de autocontrol y autodirección en la red.

Pero esta participación, también puede tener riesgos: La interacción virtual con otros, pares o no, puede ser perjudicial para algunos adolescentes, ya que se pueden expresar desde el anonimato, con un distanciamiento afectivo importante, con bajo nivel de empatía, una utilización del “pensamiento hablado” y con una gran dificultad para evaluar lo que sus mensajes están generando en el otro. Todo ello tiene consecuencias negativas en la construcción de la identidad de los jóvenes, especialmente cuando la difusión de contenidos negativos o descalificadores se propaga muy rápido y alcanza niveles insospechados.

 A veces ocurre que algunos adolescentes tienen dificultades para diferenciar el contenido público del privado: No logran acceder a una conciencia que les permita evitar exponerse o verse expuestos a situaciones que, en lo inmediato, les pueden generar altos niveles de estrés y daños importantes en la visión de sí mismos, con serios riesgos para su salud mental.

El abuso de redes sociales ha mostrado una asociación con depresión, Síndrome de Déficit Atencional con Hiperactividad, insomnio, disminución de horas total de sueño, disminución del rendimiento académico, repitencia y abandono escolar. También ha sido asociado con un amplio rango de problemas psicosociales.